Laura Fernández y los medios: entre la crítica política y la disputa por la narrativa nacional
- Ivannia Zeledon Alvarez
- 21 dic 2025
- 3 Min. de lectura
Por Ivannia Zeledón Álvarez
En medio de una campaña presidencial marcada por altos niveles de indecisión electoral y narrativa digital polarizada, la candidata Laura Fernández, del Partido Pueblo Soberano (PPSO), protagonizó esta semana una comparecencia ante el programa Panorama, donde dedicó una parte significativa de su intervención a analizar, criticar y redefinir su relación con la prensa nacional.
La aspirante presidencial, posicionada como una de las figuras principales en intención de voto rumbo al 1 de febrero de 2026, abordó con firmeza lo que ella considera un trato desigual e incluso hostil por parte de ciertos medios de comunicación y periodistas, en un contexto en el que su campaña transita entre liderazgo e indecisión entre amplios segmentos del electorado.
Medios como adversarios políticos o críticos necesarios
En la entrevista con Panorama, Fernández afirmó —según fragmentos difundidos en redes sociales— que su relación con algunos medios ha sido tensa, y que ha tenido que enfrentar lo que ella percibe como cuestionamientos injustificados o un sesgo en la cobertura que, en su opinión, busca debilitarla políticamente.
La candidata se refirió directamente a la cobertura mediática de su gestión en el gobierno y su transición hacia la campaña, insinuando que ciertos medios estarían promoviendo narrativas diseñadas para minar su imagen pública más que informar sobre propuestas y hechos concretos. En ese sentido, defendió que la prensa cumpla un rol crítico, pero también exigió un equilibrio que, según ella, no siempre se ha respetado.
Este tipo de declaración no es aislada dentro del discurso de Fernández durante la campaña. Su estrategia comunicacional ha incluido declaraciones en redes sociales y entrevistas donde cuestiona el papel de ciertos medios y periodistas, sugiriendo que algunos se enfocan más en la polémica que en el debate de ideas sustantivas.
Contexto electoral: presión sobre la narrativa pública
La disputa abierta entre la candidata y determinados sectores de la prensa se da en un clima electoral donde más del 40 % de los votantes se mantiene indeciso y los medios juegan un papel clave en moldear percepciones.
Analistas políticos consultados por este medio señalan que esta estrategia —desacreditar al adversario mediático mientras se apela a bases electorales que desconfían de las élites tradicionales— es común en campañas donde los candidatos buscan consolidar su respaldo apelando a votantes frustrados con el establishment mediático y político.
Diversos sectores han comentado que esta dinámica no solo refleja una tensión entre candidata y prensa, sino también una mayor politización de la cobertura noticiosa en un período preelectoral donde la batalla por la narrativa pública es casi tan intensa como la disputa por los votos.
¿Libertad de prensa o estrategia política?
La crítica directa de Fernández a la prensa abre cuestionamientos relevantes: ¿Hasta qué punto la candidata está señalando una realidad de sesgos y parcialidad? ¿O se trata de una estrategia para movilizar a un electorado escéptico frente a los medios tradicionales?
Mientras algunos defensores de Fernández consideran que su discurso visibiliza vulnerabilidades en la cobertura mediática costarricense, críticos advierten que deslegitimar a la prensa independiente puede erosionar mecanismos de rendición de cuentas en una democracia.
Este debate cobra especial importancia cuando se consideran antecedentes como las disputas políticas alrededor del rol de los medios, la polarización digital y la viralización de críticas y acusaciones en plataformas sociales, donde la campaña de Fernández también ha tenido presencia significativa.
Hacia febrero: un electorado atento y crítico
La comparecencia de Fernández en Panorama y sus declaraciones sobre la prensa no solo reflejan una tensa relación entre candidata y medios, sino que subrayan una tendencia más amplia: el uso de la narrativa mediática como arena de disputa política en un contexto donde el electorado está altamente fragmentado y con niveles de desconfianza elevados.
En un país con una larga tradición democrática, este choque entre candidata y prensa plantea preguntas que trascienden la campaña: ¿Qué rol deben tener los medios en la fiscalización y cobertura de los aspirantes presidenciales? ¿Y cómo equilibrar la crítica legítima de los candidatos con la preservación de un espacio mediático independiente y robusto?
Estas cuestiones cobrarán aún más relevancia conforme avanza la campaña hacia las elecciones de 2026, en un escenario donde la batalla por la información puede ser tan decisiva como la disputa por los votos.












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