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Terremoto: el plan de acción que toda familia debería tener preparado


No basta con tener una mochila de emergencia. Cada integrante de la familia debe saber qué hacer, dónde reunirse y quién se encargará de cada tarea antes, durante y después de un terremoto.


Un terremoto puede ocurrir sin previo aviso y transformar las condiciones de una vivienda en cuestión de segundos. Por eso, la preparación familiar no debe limitarse a almacenar agua, alimentos o una linterna.



La Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias (CNE) recomienda que las familias elaboren, conozcan y practiquen un plan de emergencia que contemple rutas de evacuación, lugares de encuentro, responsabilidades y necesidades particulares de sus integrantes. (Tribunal Supremo de Elecciones⁠)


🏠 1. Primero: conozca los riesgos de su propia casa


Antes de pensar qué hacer durante el terremoto, la familia debe identificar qué elementos de la vivienda podrían representar un peligro.


Revise:

  • Muebles altos que puedan volcarse.

  • Estanterías con objetos pesados.

  • Ventanas y vidrios.

  • Objetos colocados sobre camas o sillones.

  • Tanques, cilindros u otras instalaciones que puedan desplazarse.

  • Salidas que puedan quedar bloqueadas.


También es importante identificar previamente los lugares más seguros dentro de la vivienda.


🚪 2. Defina las rutas de salida


Toda la familia debe saber por dónde salir si es necesario evacuar.

La CNE recomienda identificar rutas seguras y mantenerlas libres de muebles, basura y otros obstáculos. También aconseja verificar que las puertas y ventanas puedan abrirse fácilmente y que todos sepan dónde están las llaves.


No espere al terremoto para descubrir que una puerta está bloqueada.


📍 3. Establezca dos puntos de encuentro


La familia debería definir:


Un punto de encuentro cercano a la vivienda, para reunirse después de salir.


Un segundo punto de encuentro, fuera de la zona inmediata, para utilizar si la vivienda o el vecindario no son accesibles.


Todos deben conocerlos, incluso los niños.

Además, es conveniente establecer una persona de contacto fuera de la zona afectada, a quien la familia pueda informar que está a salvo.


👨‍👩‍👧‍👦 4. Cada integrante debe tener una responsabilidad


Un plan familiar funciona mejor cuando las tareas están asignadas previamente.


Por ejemplo:

  • Una persona se encarga de tomar la mochila de emergencia.

  • Otra ayuda a niños pequeños.

  • Otra apoya a un adulto mayor o persona con discapacidad.

  • Una persona verifica, cuando sea seguro hacerlo, los suministros de agua o las condiciones de la vivienda.

  • Alguien se encarga de las mascotas.

  • Todos deben saber dónde están las llaves y cómo cerrar los servicios básicos cuando sea necesario y seguro.

La CNE recomienda precisamente definir con anticipación quién realiza tareas como tomar el maletín de emergencia, ayudar a personas con movilidad limitada y cerrar agua, gas o electricidad.

🧎 5. ¿Qué hacer mientras está temblando?


Cuando comienza un sismo, lo principal es mantener la calma y ejecutar el plan previamente practicado.


La CNE recomienda alejarse de lugares peligrosos, como zonas donde puedan caer objetos pesados, y acudir a sitios seguros previamente identificados.


La familia debe evitar correr de manera desordenada y no debe intentar salir por zonas peligrosas mientras el movimiento está ocurriendo.


🎒 6. La mochila debe estar lista


El plan familiar también debe contemplar una mochila o maletín de emergencia que pueda tomarse rápidamente.

Debe incluir, según las necesidades de cada hogar:


  • Agua.

  • Alimentos no perecederos.

  • Linterna.

  • Radio.

  • Baterías.

  • Botiquín.

  • Medicamentos habituales.

  • Artículos de higiene.

  • Ropa.

  • Documentos importantes.

  • Silbato.

  • Teléfono y batería externa.


La CNE recomienda preparar este maletín y revisarlo periódicamente para mantenerlo actualizado.


👶👵🐕 7. El plan debe contemplar a toda la familia


No todas las personas tienen las mismas necesidades.

El plan debe considerar específicamente a:

  • Niños y niñas.

  • Adultos mayores.

  • Personas con discapacidad.

  • Personas con enfermedades o tratamientos que requieren medicamentos.

  • Personas con movilidad reducida.

  • Mascotas.


También es importante definir quién se encargará de cada uno en caso de emergencia.

📱 8. Comunicación: ¿cómo nos encontraremos?


Las comunicaciones podrían verse afectadas después de un terremoto.


Por eso, la familia debe acordar previamente:


  1. ¿A quién llamaremos?


  1. ¿Dónde nos encontraremos?


  1. ¿Qué haremos si no funcionan los teléfonos?


La CNE recomienda mantener los teléfonos de emergencia y contactos familiares en un lugar visible.

Una buena práctica es que cada integrante tenga guardados los contactos importantes y que exista una copia escrita.


🔌 9. Sepa dónde cerrar los servicios


Todos los adultos y adolescentes que puedan hacerlo deberían conocer la ubicación de:


  • Interruptor principal de electricidad.

  • Llave de paso del agua.

  • Sistema de gas, cuando corresponda.


Pero no se debe intentar manipular instalaciones dañadas o peligrosas. La prioridad siempre es proteger la vida.

🔎 10. Después del terremoto no significa que terminó el peligro


Una vez que termina el movimiento principal, pueden existir otros riesgos.


La familia debe mantenerse alerta ante:


  • Nuevos movimientos sísmicos.

  • Daños estructurales.

  • Vidrios rotos.

  • Objetos caídos.

  • Incendios.

  • Fugas de gas.

  • Cables eléctricos dañados.


La CNE recomienda evaluar los daños y determinar si permanecer en la vivienda es seguro; cuando existan dudas sobre la seguridad estructural, se debe contar con la valoración de un profesional.


También recomienda mantenerse informado mediante los canales oficiales y utilizar teléfonos y vehículos únicamente cuando sea necesario.

🧪 11. El plan hay que practicarlo


Un plan que nadie conoce puede fallar precisamente cuando más se necesita.


La CNE recomienda practicarlo regularmente con todos los miembros de la familia.


Una vez al año, como mínimo, la familia puede realizar un simulacro:


Suena la alarma → cada persona ejecuta su tarea → se toma la mochila → se utiliza la ruta definida → todos llegan al punto de encuentro → se verifica quién está presente.


Después del ejercicio, revisen qué funcionó y qué debe corregirse.

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