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Nuevos hallazgos refuerzan la importancia de prevenir los parásitos en elganado lechero

En la producción lechera, lo que no se ve también puede afectar el rendimiento. Las infecciones parasitarias pueden presentarse sin signos clínicos evidentes y repercutir en la producción de leche, el crecimiento y la fertilidad del ganado, haciendo que parte de su impacto pase inadvertido en el manejo cotidiano de las fincas.


Una nueva revisión científica presentada por MSD Animal Health pone dimensión a este

desafío: más del 80% de la carga económica total asociada con los parásitos en el ganado lechero está relacionada con la reducción del rendimiento. Publicada en Parasites la investigación analizó información de distintas regiones productoras y evidenció que el impacto de los parásitos varía según la geografía, el clima y el sistema

de producción.

En Costa Rica, estos hallazgos refuerzan la importancia de abordar el control parasitario

considerando las condiciones particulares de cada finca. El ambiente, el sistema productivo, los periodos de mayor riesgo y los parásitos presentes son factores que deben formar parte de las decisiones de manejo sanitario.


“Los parásitos pueden pasar desapercibidos y, aun así, interferir con la salud y el desempeño del ganado. Identificar los riesgos particulares de cada finca, con el acompañamiento del médico veterinario, permite tomar decisiones de control más estratégicas y acordes con las necesidades del hato”, afirmó Giovanni Carballo, director de la Unidad de Ganadería de MSD Animal Health en América Central, Caribe y Ecuador (CENCA EC).

El control parasitario va más allá de desparasitar al ganado. La observación constante de los animales, el diagnóstico laboratorial frecuente mediante exámenes coproparasitológicos, el manejo de las pasturas y las condiciones de las instalaciones forman parte de una estrategia integral que permite identificar con mayor precisión los principales riesgos y actuar de manera oportuna. En la región, la disponibilidad de laboratorios móviles constituye una herramienta valiosa para facilitar este tipo de diagnóstico.


La humedad, temperatura, acceso a pasturas y las condiciones ambientales pueden influir en la exposición del ganado a diferentes parásitos. Por ello, las necesidades pueden variar entre fincas e incluso entre grupos de animales dentro de un mismo hato, haciendo necesario evaluar cuándo intervenir y qué medidas implementar.


Otro aspecto relevante es el uso responsable de los tratamientos antiparasitarios.


Aplicarlos de manera frecuente y sin considerar el diagnóstico o el nivel de riesgo puede

favorecer el desarrollo de resistencia, reduciendo progresivamente la utilidad de herramientas importantes para la salud animal.


“Un programa de control parasitario debe responder a la realidad de cada finca. Conocer los riesgos, monitorear al hato y trabajar junto con el médico veterinario permite establecer medidas más específicas y hacer un uso responsable de las herramientas disponibles”, agregó Carballo.


Proteger al ganado frente a los parásitos forma parte de una visión integral de bienestar

animal y producción responsable. La prevención incorporada al manejo cotidiano ayuda a identificar riesgos y actuar de manera oportuna. Este enfoque favorece la salud del hato y contribuye a una actividad lechera más sostenible frente a los desafíos sanitarios.

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